Acuden más de 5 mil al viacrucis del Kilómetro 30
La puesta en escena con más de 100 actores revivieron este importante acontecimiento para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
Luis Felipe Torres Guatemala, quien por cuarta ocasión realizó el papel de Jesús de Nazaret, papel principal de la Pasión de Cristo, recibió 40 latigazos frente a los asistentes que observaban curiosos y asombrados, otros con temor.
La representación recordó cómo fue presentado y juzgado, uno de los personajes de la historia cuyo actuar ha quedado presente entre millones de fieles devotos: Jesús. Ante el rey Herodes, fue abucheado por los romanos y sentenciado a la crucifixión.
Torres Guatemala, dijo que ya es la 51 edición de la representación pero que el lleva desde el año 2005, haciendo otros papeles y así como él hay más 100 jóvenes que participan en la representación.
En ambos extremos de la plaza de toros fueron colocados dos escenarios, uno frente a otro. En uno de ellos se escenificó el juicio contra Jesús, en el otro fue la petición de la cabeza de Juan el Bautista por Salomé.
Los alrededores de la plaza también sirvieron como palco para las poco más de 5 mil personas que se reunieron. Familias provenientes de comunidades aledañas y de Acapulco presenciaron el baile de Salomé, así como el juicio contra Jesús y el castigo impuesto.
Una mujer gritaba a los soldados que azotaban a los prisioneros “muchachos, no se tomen tan en serio su papel, contrólense”, mientras tanto, los jóvenes eran golpeados con látigos de cuero.
Cuando traían a Jesús para azotarlo, los murmullos de la gente anunciaban en dolor del juzgado. Los organizadores de la escenificación pedían a los asistentes que dieran paso a los actores. Lo que abría el paso entre la multitud, eran los azotes que los soldados propinaban a Jesucristo, personificado por cuarta ocasión por Luis Felipe Torres.
De la calle Hermenegildo Galeana, bajaron a Barrabas a punta de latigazos para llevarlo frente a Pilatos y que posteriormente fuera liberado.
Después de la liberación del revolucionario Barrabas, la gente comenzó a salir de la plaza de toros para dirigirse a la colonia Liconsa, ubicada al otro lado de la carretera federal México-Acapulco y atestiguar la crucifixión.
Los azotes en la espalda de Jesús, su coronación con espinas y la entrega de una rama como cetro, también fueron escenas que los asistentes sufrieron.

