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Rusia opaca semana de Trump

La sombra de Rusia opacó de nuevo la semana del presidente Donald Trump, forzando esta vez a su gobierno a ceder a las presiones para que el Departamento de Justicia abra una investigación sobre los contactos entre su equipo y funcionarios del Kremlin.

Trump buscó retomar la narrativa acusando ahora al expresidente Barack Obama de haber estado detrás del espionaje que dijo fue víctima en sus oficinas en Nueva York, aunque la controversia en torno al Procurador General, Jeff Sessions, y sus interacciones fue más notable por haber generado críticas aún dentro de su partido.

La narrativa pasó a ser dominada por el tema Rusia desde que el periódico The Washington Post reveló la noche del miércoles los contactos entre Sessions y el embajador de Rusia, Sergey Kislyak, quien sostuvo también encuentros con el yerno de Trump, Jared Kushner, según se reveló después.

El mandatario denunció que Sessions es objeto de una “cacería de brujas” por los demócratas que piden su renuncia por el presunto perjurio cometido sobre sus contactos con Rusia, y que el jueves lo obligaron a recusarse de presidir cualquier investigación que su oficina pueda conducir al respecto.

En una imprevista conferencia de prensa, Sessions negó haberse reunido con “operadores” rusos para celebrar discusiones sobre la campaña de Trump y caracterizó como “honesto y correcto” su testimonio ante el Comité Judicial del Senado pese a haber omitido mencionar los dos encuentros que sostuvo con el embajador de Rusia, Sergey Kislyak.

Trump defendió la honestidad del exsenador por Alabama, el primero de esa bancada en apoyar su candidatura presidencial, y aunque reconoció que la respuesta durante la audiencia en enero no fue exacta, insistió que la omisión tampoco fue intencional.

La decisión de Sessions parecio abrir el camino a la instalación de un fiscal especial para liderar una eventual investigación, idea apoyada por los demócratas y a la que se resiste la Casa Blanca, que pareció perder apoyo en el frente unido mostrado por los republicanos en el Congreso.

El llamado pareció cobrar fuerza después que el congresista republicano por California, Darrell Issa, cuestionó la posibilidad de que una eventual investigación criminal pudiera ser encabezada por Sessions, al hacer notar su nexo con el presidente, a quien sirvió como asesor en política exterior durante la campaña.

De igual manera el republicano Jason Chaffetz, presidente del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, consideró que Sessions debería clarificar la naturaleza de sus contactos con Kislyak, y hacerse a un lado en una eventual investigación.

“Creo que el Procurador General debe de clarificar su testimonio y recusarse”, dijo el legislador por Utah en un encuentro con periodistas en los sótanos del Capitolio, horas antes que Sessions hiciera su anuncio en el Departamento de Justicia.

El reculé de quien hasta el miércoles parecía resistir los llamados para separarse de cualquier investigación, se convirtió en el segundo revés sufrido por Trump en cinco semanas de un gobierno al que las controversias han seguido con la misma intensidad de su arranque.

Apenas el 13 de enero el asesor de seguridad nacional Michael Flynn, a menos de un mes de estar en el cargo, se vio inmerso en el escándalo por sus contactos con funcionarios rusos sobre el régimen de sanciones a Moscú impuesto por la administración de Barack Obama.

Filtraciones a la prensa permitieron conocer la conversación telefónica que Flynn sostuvo con Kislyak antes de que Trump asumiera el cargo el pasado 20 de enero, en la que el exgeneral discutió el tema, si bien la llamada no constituyó un acto ilegal.

Flynn fue obligado a renunciar después de conocerse que mintió sobre el contenido de las discusiones en una conversación posterior con el vicepresidente Mike Pence, quien días después afirmó en varias entrevistas que el tema de las sanciones no fue conversado en esa llamada.

Pulso Político On Line / Notimex