Radicales sin estudios, los votantes de Trump
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El aspirante a la candidatura presidencial del Partido Republicano, Donald Trump ha logrado avanzar en la carrera electoral gracias al apoyo, cada vez más creciente, de un sector educativamente marginado y conservador.
A decir de algunos expertos consultados por diarios renombrados como The New York Times y El País, el fenómeno Trump se debe una historia de simbología de cambio que existe en el panorama electoral estadounidense y que no siempre es sinónimo de mejoras positivas.
De acuerdo con un perfil de los electores elaborado por el diario estadounidense The Washington Post el 36 por ciento de los ciudadanos que apoyan al magnate, son hombres; el 45 por ciento sólo ha concluido estudios a nivel secundaria y oscilan en una edad de entre 45 y 64 años.
Cuando Barack Obama llegó por primera vez al poder, en 2008, fue gracias al apoyo de las minorías que se sentían marginadas, ahora no son las minorías raciales las que pugnan por una candidatura tan estrafalaria como la del empresario sino las facciones que consideran que el orgullo estadounidense ha quedado relegado en la agenda de Obama.
La encuesta detalla que las férreas posiciones del magnate, respecto al tema de la inmigración y el combate al terrorismo le han granjeado el apoyo de los sectores más conservadores afiliados al partido. Un abrumante 32 por ciento de los que se dicen republicanos apoya una candidatura que en un principio tenía nulas posibilidades de ser tomada "en serio".
Pese a las condenas del Papa Francisco, la idea de deportar a por lo menos 11 millones de inmigrantes que viven de manera ilegal en el país es del agrado del 33 por ciento de los votantes que se dicen cristianos.
Los encuestados declararon que esperan un candidato que esté fuera del stablisment, un político no tradicional que sea capaz de devolver a los estadounidenses la "seguridad" de que no habrá más terrorismo a pesar de que eso signifique invadir Medio Oriente otra vez.
El 51 por ciento de los entrevistados por el rotativo consideran indispensable el tema migratorio, seguido del 36 por ciento que consideran que el tema económico debe ser lo primordial. Las polémicas e "irreales" iniciativas de Trump parecen situarse en ese escenario.
Christopher Arterton, profesor de la George Washington University, comentó a la agencia AFP que Trump atrae a electores que están aterrorizados con la idea de que Estados Unidos se convierta en una nación de minorías.
"Hay un sentimiento de genuina preocupación, de pérdida de identidad cultural", señaló.
El sábado pasado el empresario estadounidense consiguió el triunfo en Carolina del Sur y consolidó su posición como puntero en la contienda interna de su país.
Con 60 por ciento de las casillas computadas, Trump obtuvo 32.9 por ciento de los votos, seguido por Marco Rubio con 22.4, Ted Cruz con 21.8 y Jeb Bush con 8.1.
La victoria de Trump, que lo enfila hacia Nevada con una cómoda ventaja, confirmó los sondeos que lo colocaron al frente de las preferencias, en un estado con población más diversa que Iowa y Nueva Hampshire, el primero de los cuales fue escenario de su única derrota hasta ahora.
La sorpresa de la noche la dio el senador por Florida, Marco Rubio, quien hasta del inicio de la votación apareció debajo del también senador por Texas, Ted Cruz, en las preferencias de los electores, y terminó en segundo lugar.
De igual modo volvió a recitar en términos generales algunos de los objetivos de su gobierno, entre ellos la construcción de una barda en la frontera con México para detener la migración ilegal, y la cual dijo, será más alta de lo que había anunciado.
"Absolutamente, no se preocupen, vamos a hacer la barda. Vamos a hacer la barda, y por cierto, ¿quien va a pagar por la barda?, México va a pagar por la barda, y eso será fácil", insistió, ante los clamores de sus cientos de adeptos.
Por separado, Rubio aseguró a sus seguidores que después de los resultados de esta noche, la contienda por la nominación republicana "será una carrera de tres personas".
Rubio, quien en las semanas recientes mantuvo una guerra de ataques contra Bush, reconoció su esfuerzo.
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