Weather (state,county)

Al momento:

México: El largo y extraño proceso del cambio de gobierno



Ciudad de Mexico.- Para muchos mexicanos, la imagen en la televisión fue inédita: juntos el presidente Felipe Calderón y el presidente electo, Enrique Peña Nieto, anunciaron el inicio del proceso de entrega y recepción del gobierno del país.
Han pasado dos meses desde que Peña Nieto ganó las elecciones, y deberán transcurrir otros tres para que asuma el poder.
Durante ese lapso México tiene dos presidentes. Un proceso heredado del antiguo sistema político dominado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuando la oposición tenía escasas posibilidades de acceder al gobierno y el traspaso de la autoridad era asunto más político que administrativo, reconocen analistas.
Ahora por primera vez los mandatarios se reunieron en Los Pinos, la casa presidencial. Por eso la sorpresa de la conferencia de medios que ofrecieron: durante siete décadas, ese mensaje no había sido necesario.

Ahora, cuando el PRI recupera la presidencia tras doce años de gobierno del Partido Acción Nacional (PAN), lo que existe es un escenario incierto, le dice a BBC Mundo Luis Aguilar Villanueva, director del Instituto de Política Pública y Gobierno de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
"Es un período no sólo de incertidumbre política sino de gran tensión, con enfrentamientos, confrontaciones, acusaciones reales o inventadas", explica.
"Hay descomposición política que evidentemente impacta la legitimidad del cargo y la actuación del futuro presidente".
Un tema que abordaron los dos presidentes en su primer mensaje oficial. La transmisión de gobiernos será, dijo Peña Nieto, "ordenada y transparente", para despejar dudas e incertidumbres.

Historia

México tiene uno de los procesos de cambio de poder más largos del mundo. La votación presidencial se realiza el primer domingo de julio, pero quien resulte electo debe esperar cinco meses para asumir el poder, el 1 de diciembre.
Es un proceso legal que los gobiernos del PRI establecieron no para garantizar un eficiente relevo administrativo, sino para ajustar equilibrios políticos en el país, señala Aguilar Villanueva.
"En el viejo régimen autoritario las elecciones y su resultado no eran la fuente de legitimidad política, sino que descansaba en los arreglos del nuevo equipo con el presidente todopoderoso y el arreglo entre los grupos que llevaron al poder a una persona", explica.
"Se explica ese largo tiempo porque era una transmisión política y no administrativa".

Así, entre 1929 y 2000, cuando el PRI perdió por primera vez la presidencia, el cambio de gobierno se realizaba básicamente entre los mismos personajes.
En esos 70 años el traspaso de poder iniciaba antes de las votaciones, cuando el PRI elegía a su candidato presidencial lo cual ocurría generalmente entre septiembre y noviembre del año anterior a los comicios.
Si bien la responsabilidad del gobierno permanecía en el presidente en funciones, muchas actividades, proyectos y nombramientos se detenían hasta el momento en que el candidato ganador -del PRI- era legalmente investido.
La mayor parte de esos 70 años no hubo oposición real. De hecho, los únicos comicios donde el partido en el gobierno estuvo en riesgo de perder la presidencia fueron en 1940, 1952 y 1988.

En los tres procesos hubo denuncias de fraude y violencia contra los opositores. En el resto de los comicios la competencia fue escasa, e incluso en 1976 sólo hubo un candidato presidencial, José López Portillo, postulado por el PRI.
En 2000 el Revolucionario Institucional perdió la presidencia pero en el relevo de poderes no hubo problemas porque el candidato ganador, Vicente Fox, del PAN, mantuvo en su puesto a prácticamente toda la burocracia.
Seis años después ocurrió lo mismo y de acuerdo con especialistas el escenario se repetirá a partir del 1 de diciembre.

Realidad

¿Qué sucede entre el día de la elección presidencial y la toma de poder?
Casi nada, responden analistas. El proceso de entrega y recepción del gobierno transcurre sin cambios en casi todas las áreas administrativas, como salud, educación, finanzas o seguridad.
Un ejemplo ocurre en la Secretaría de Hacienda, explica Aguilar: desde hace varias décadas los responsables de esta área comparten la misma filosofía económica, fueron compañeros de cursos o pertenecen a generaciones formadas por los mismos maestros.
Cuando ocurre un relevo de gobierno no hay cambios: la Secretaría se rige por los mismos criterios, y lo mismo sucede en el sector de salud pública: los médicos responsables de los hospitales se mantienen en sus puestos durante décadas.

Así con el resto del gobierno mexicano. Desde 2000 los gobiernos opositores al PRI negociaron con sindicatos y organizaciones gremiales para mantener a la administración pública en operación.
Las dificultades están en otro lado, le dice a BBC Mundo Javier Santiago Castillo, ex presidente del Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF).
"Un período de transición tan largo no ayuda a atender los problemas del país, sólo crea incertidumbre", explica.
Luis Aguilar coincide. En agosto, después de las elecciones, en el país ocurrió un inesperado repunte de la violencia vinculada a carteles del narcotráfico.
Semanas antes México estuvo en calma, especialmente durante las votaciones, dice el especialista. Pero después del proceso electoral los carteles "percibieron un vacío de poder" que les permitió reanudar sus ataques.

Esa es la diferencia con el actual cambio de poderes en México, coinciden los analistas. "Hay descontento por la situación económica y social del país", dice Santiago Castillo.(BBC)