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Colección Gelman

JAQUE MATE

La propiedad privada fue la fuente original de la libertad. Sigue siendo su principal baluarte”,

Walter Lippman.

La última vez que vi la colección Gelman fue en Cuernavaca en 2004, cuando se exhibió en el Centro Cultural Muros que Costco y Comercial Mexicana habilitaron en el antiguo Casino de la Selva. La colección permaneció ahí hasta 2008 y no fue exhibida otra vez hasta 2026. Una parte se está presentando ahora en el Museo de Arte Moderno (MAM) de Chapultepec, donde más de 50 mil personas la han visto. Después del Mundial la colección será exhibida en España.

Nadie se preocupó por estas obras cuando dejaron de exhibirse durante dos décadas. La colección de arte mexicano que reunieron Jacques Gelman, nacido en Rusia, y su esposa Natasha, originaria de Moravia, en la actual República Checa, quedó guardada mientras se dirimía un litigio sobre su propiedad en el que prevaleció Robert Litmann, a quien Natasha nombró no sólo albacea sino heredero. La colección europea la legó Natasha en vida al Museo Metropolitano de Nueva York.

Hoy se ha montado un escándalo porque la colección mexicana ha sido vendida a la familia Zambrano, dueña de Cemex, que ha firmado un acuerdo con Banco Santander para gestionarla. La colección incluye 160 obras de artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera, María Izquierdo, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco, Gunther Gerzso, Francisco Toledo y David Alfaro Siqueios. Tiene también fotografías de Guillermo Kahlo, Graciela Iturbide, Gabriel Figueroa, Manuel Álvarez Bravo y Lola Álvarez Bravo. Una vez que concluya la exposición en el MAM, la colección viajará a Santander, España, donde será la exposición inaugural de Faro Santander, una nueva institución cultural en el histórico Edificio Pereda, primera sede del banco.

Unas 30 obras son consideradas “monumentos artísticos” bajo las reglas de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos de 1972, fruto del nacionalismo trasnochado de Luis Echeverría. La designación, sin embargo, no implica una expropiación o confiscación de las obras, sino que busca su protección y conservación. El artículo 16 señala que “los monumentos históricos o artísticos de propiedad particular podrán ser exportados temporal o definitivamente, mediante permiso del instituto competente, en los términos del reglamento de esta ley”. La venta a los Zambrano es legal, igual que el plan de presentarla en distintos lugares del mundo, incluyendo México.

¿Por qué vendió Littman la colección a los Zambrano? Para preservarla, porque se necesita cuantiosos recursos para hacerlo. ¿Por qué ha acordado la familia que Banco Santander, que dirige el mexicano Héctor Grisi, la maneje? Porque la institución tiene la capacidad de llevarla al mundo para promover la cultura mexicana.

La ley de Echeverría ha tenido un costo enorme para el arte nacional y por eso se opusieron a ella artistas como Rufino Tamayo. Castiga los precios de las obras mexicanas y ha creado un mercado negro. Además, impide a los coleccionistas prestar obras mexicanas en el extranjero para ser exhibidas en México por temor a que sean confiscadas.

¿Por qué no compra las obras el Gobierno? Porque no tiene los recursos ni para adquirirlas ni para cuidarlas. Muchas de las que ya tiene se acumulan en bodegas por tiempo indefinido en condiciones que llevan a su deterioro. La familia Zambrano, en cambio, nos ha permitido a los mexicanos ver la colección por primera vez en dos décadas y Santander la llevará al mundo antes de regresar a México. Deberíamos estar agradecidos.

Fiduciarios

Zulema Cortez, madre de una niña de 1 año, y dos compañeros de un fideicomiso han sido vinculados a proceso y se les ha decretado prisión preventiva justificada por el caso de Next Energy. Están en la cárcel antes de ser juzgados. Castigar a un fiduciario es como si en un fraude, en lugar de actuar contra el defraudador, se privara de la libertad a la cajera del banco.

Sergio Sarmiento

www.sergiosarmiento.com

Unas 30 obras son consideradas “monumentos artísticos” bajo las reglas de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos de 1972, fruto del nacionalismo trasnochado de Luis Echeverría.{}