El éxodo haitiano de Tijuana a Coahuila

Cuando Renel llega a su restaurante favorito grita “Yow sak pase”, luego alza la mano con el puño cerrado y el pulgar levantado. Camina directo a la estufa, saluda a la cocinera, toma una bebida del refrigerador y empieza a platicar, nadie en ese sitio habla otro idioma que no sea el suyo: criolle, ni come ni bebe nada que no sea de su país. La cocinita Haitiana huele y sabe a patria, pero también en ese lugar, enclavado en el centro de Tijuana, se orquestó parte del éxodo que llegó a Acuña, Coahuila y hoy se dirige a otras fronteras del país.
Renel nació y vivió en Haití, ahí logró su primer doctorado. Consiguió uno más en Brasil, país al que migró hace años, pero una vez que llegó a Tijuana —el 23 de septiembre de 2020— no perdió el tiempo y, por tercera ocasión, se convirtió en doctorante, ahora en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC). Es alto y fuerte, camina con una sonrisa tímida que nunca se borra, su barriga apenas se asoma, “es l
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