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Appleby, un bufete offshore con fallas y clientes cuestionables

Appleby, un bufete offshore con fallas y clientes cuestionables

Una filtración de 6.8 millones de registros confidenciales revela que Appleby no siempre ha podido mantenerse alejada de clientes cuestionables. Los documentos exponen las vidas secretas en jurisdicciones offshore de algunos políticos y defraudadores, y las elaboradas estrategias de evasión fiscal utilizadas por Apple, Nike y otros gigantes corporativos.

Cuando Robert Woods, expolicía de Liverpool, consiguió empleo a principios de 2006 como gerente de Cumplimiento de Normas Corporativas de Appleby –bufete global de abogados offshore–, se estaba incorporando a una organización que tenía varios problemas.

La oficina de Appleby en las Islas Caimán, donde trabajó, tenía en sus libros más de 600 clientes registrados como “non-compliant”, lo que significa, en el argot del sector, que el bufete offshore no tenía identificaciones vigentes, información de contacto y otros detalles que ayudaran a la empresa a asegurarse de que no estuviera creando empresas de fachada u otras estructuras que pudieran ser usadas por delincuentes o políticos corruptos.

Cinco años más tarde, Woods había ascendido en el bufete. Era ya director de Cumplimiento. Pero las cosas no habían mejorado mucho, de acuerdo con una presentación de PowerPoint que al parecer él preparó en algún momento a finales de 2011.

La presentación de 44 páginas, que incluía imágenes de “Los Sopranos”, la serie de HBO sobre la mafia, recordaba momentos oscuros de la historia reciente de Appleby. Bajo una diapositiva titulada “Delitos de financiación al terrorismo”, las notas decían: “En la actualidad tenemos un caso en el que estamos sentados en unos 400K que está definitivamente contaminado y con el que no resulta fácil lidiar”.

En otro caso, según indican las notas de Woods, Appleby estableció un fideicomiso para que un cliente comprara propiedades en Londres y aceptó dinero en su nombre “sin hacer preguntas”. Appleby se enteró más tarde, como se admitía en la presentación, que el fideicomiso era propiedad de un exfuncionario paquistaní acusado de malversación de fondos públicos que había “infiltrado ilegalmente fondos corruptos en nuestro negocio”.

“Algunas de las porquerías que aceptamos son totalmente asombrosas”, decían las notas de la presentación bajo una diapositiva que enumeraba la información que los empleados de Appleby necesitaban conocer sobre sus clientes.

Una filtración de 6.8 millones de registros confidenciales revela que Appleby no siempre ha podido mantenerse alejada de clientes cuestionables. Los documentos exponen las vidas secretas en jurisdicciones offshore de algunos políticos y defraudadores, y las elaboradas estrategias de evasión fiscal utilizadas por Apple, Nike y otros gigantes corporativos.

El periódico alemán Süddeutsche Zeitung obtuvo los correos electrónicos, historiales de clientes, solicitudes bancarias, documentos judiciales y otros archivos y los compartió con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) y sus medios asociados. Los documentos muestran el funcionamiento interno de Appleby desde la década de 1950 hasta 2016. Los archivos incluyen documentos de la división de servicios corporativos de Appleby, que se independizó en 2016 con el nombre de Estera.

Appleby no dio a ICIJ respuestas a preguntas detalladas. En cambio, publicó un comunicado de prensa en su página web que dice que Appleby está comprometida con el cumplimiento de las normas más rigurosas. Después de una exhaustiva y vigorosa investigación, dice Appleby, rechaza cualquier acusación de irregularidades por parte de la compañía y de sus clientes.
Según Appleby: “Somos un bufete de abogados offshore que asesora a los clientes sobre formas legítimas y completamente legales para administrar sus negocios. No toleramos comportamientos ilegales. Es cierto que no somos infalibles. Donde descubrimos que se han cometido errores actuamos rápidamente para solucionarlos y notificamos a las autoridades pertinentes”.

Appleby, con sede en las islas Bermudas, es uno de los bufetes de abogados offshore más prestigiosos del mundo. Aunque Appleby no presta asesoría en temas fiscales, el bufete, fundado hace 119 años, es uno de los principales miembros de la red global de abogados, contadores, banqueros y otros agentes que establecen y administran compañías y cuentas bancarias offshorepara clientes que desean evitar impuestos o mantener en secreto sus finanzas.

Además de ayudar a establecer compañías ficticias, fideicomisos y otras entidades offshore, la firma tiene varias subsidiarias, filiales y unidades comerciales que redactan testamentos, litigan para clientes involucrados en accidentes laborales y asesoran corporaciones. Los estadounidenses representan la mayor carga de trabajo de Appleby; la firma ha trabajado para residentes de los 50 estados de Estados Unidos.

Appleby se ve a sí misma como un líder de la industria, y como una prueba de que el sector offshore puede operar limpia y profesionalmente. “Damos asesoría innovadora, oportuna y ética”, anuncia la firma en su folleto de ocho páginas.

La firma se reúne con sus clientes –muchos de los cuales son importantes bancos y firmas contables como KPMG, Ernst & Young y PricewaterhouseCoopers– en cócteles, cenas y salas de conferencias. En las Islas Caimán, la mitad de los 20 mejores clientes de Appleby en 2014 eran grandes bancos y empresas de inversión, incluyendo Citigroup, Bank of America, HSBC, Credit Suisse y Wells Fargo.

Cuando ICIJ y sus medios asociados comenzaron a publicar la investigación de los Papeles de Panamá en abril de 2016, los promotores offshore le restaron importancia. Dijeron que Mossack Fonseca, el bufete de abogados radicado en Panamá en el centro del escándalo, era un caso atípico.

Mossack Fonseca representa uno de los últimos bastiones de un turbio sistema financiero internacional que se está extinguiendo rápidamente”, reportó la revista comercial Wealth Management.

Sin embargo, los archivos internos de Appleby muestran que incluso cuando los bufetes de abogados offshore invierten grandes cantidades de dinero y esfuerzo para mantener su reputación, el secretismo y los atractivos beneficios financieros que se generan en la economía subterránea dificultan a los operadores offshore evitar hacer negocios con criminales, políticos corruptos y otros clientes cuestionables.

“EL LAVADO DE DINERO ES UN DELITO SUCIO”, exclamaban, en mayúsculas para darle mayor énfasis, las notas contenidas en la presentación de Woods en 2011. “HAY SIEMPRE UNA VÍCTIMA EN EL FONDO Y UNA PERSONA RICA EN LA CIMA”.

Woods, quien todavía es director de Cumplimiento de Appleby, se negó a hacer comentarios cuando ICIJ le preguntó si, en su opinión, el bufete había mejorado sus prácticas de selección de clientes desde 2011.

La presentación mencionada es sólo una de al menos cuatro presentaciones de PowerPoint realizadas por el equipo de cumplimiento de Appleby entre 2007 y 2015 que planteaban preguntas sobre el rigor del proceso de selección de clientes. No está claro si estas presentaciones se les mostraron finalmente a los empleados de Appleby. Pero en cada una de ellas, las notas para el orador que aparecen bajo cada diapositiva proporcionan opiniones espontáneas de personas enteradas sobre los fallos de cumplimiento de Appleby.

“El 80% de la batalla se gana o pierde en la puerta”, decía una diapositiva que se usó en repetidas ocasiones en las presentaciones de cumplimiento de Appleby. “Si dejamos entrar a los clientes incorrectos, nos arriesgamos a sufrir un fracaso”.

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