PRI abre la puerta a la postulación de candidatos ciudadanos solo si tienen chance de ganar
El PRI podrá tener una candidatura ciudadana siempre y cuando el prestigio y la fama del ciudadano elegido pongan al partido en condición para ganar, concluyó la Asamblea Nacional del partido.
El PRI abrió la puerta a la posibilidad de postular a un ciudadano como su candidato para la Presidencia de la República en las elecciones del próximo año, siempre y cuando el prestigio y la fama del ciudadano elegido pongan al partido en condición competitiva para ganar.
Con esa votación, los delegados del PRI aprobaron la propuesta de José Ramón Martell de reformar el Artículo 166 del predictamen para abrir “el candado” a fin de poder postular un candidato ciudadano.
La propuesta de Martell es que el militante o ciudadano simpatizante del PRI que pretenda ser postulado como candidato a un cargo de elección popular deberá cumplir con los requisitos que establecen los Estatutos de ese partido
“A qué me refiero: que si nosotros nos abrimos a una candidatura a un ciudadano éste debe comprometerse con nuestra Declaración de Principios y con nuestro Programa de Acción como una alternativa para poder lograr ser gobierno.
“Sí a los candidatos ciudadanos simpatizantes para poder seguir sumando en causas ciudadanas para acceder al poder”, señaló el priista.
En contra de la propuesta, Ulises Ruiz exgobernador de Oaxaca advirtió que la decisión hace realidad los riesgos advertidos por Manlio Fabio Beltrones: “nos volvemos un taxi que puede llevar a cualquiera sin compromiso”, acusó antes de hacer una llamado a los delegados priistas para que no se prestaran a una Asamblea a modo.
“La militancia está hasta la madre de la imposición, de que no se le respete y ahora quieren quitar los requisitos para abrir el partido ¿A quién? Si tenemos militantes que pueden ser nuestros candidatos”, reclamó.
Al final, el reclamo de Ulises Ruiz no tuvo efecto y la nueva redacción del artículo 181 establece que la Comisión Política Permanente será la facultada de aprobar la participación de los ciudadanos en el proceso de postulación de candidatos.
Ello cuando su prestigio y fama pública señale que se encuentran en un nivel de reconocimiento y aceptación y, en consecuencia, en condición competitiva para ganar.