Weather (state,county)

Al momento:

Perdió la vista pero encontró su pasión en las carreras: Alejandro corre el Maratón 2017

Perdió la vista pero encontró su pasión en las carreras: Alejandro corre el Maratón 2017

Alejandro Moya carrera más de 42 kilómetros este domingo para demostrarle a Los Halcones, el equipo de invidentes en el que está, que sí se puede.

Alejandro Moya perdió la vista hace cinco años por una enfermedad llamada amiloidosis ocular. Ahora solo percibe sombras y siluetas borrosas, pero su convicción es clara: correr los más de 42 kilómetros del Maratón de la Ciudad de México y demostrarle a Los Halcones, el grupo de corredores en el que participa, que sí se puede.

“El mayor reto es terminar. Creo que la meta es la afirmación de un amor propio. Cuando perdí la vista, me hice consciente de que no había imposibles. Esta es una prueba contra esta discapacidad”, asegura Alejandro, quien desde hace un año se prepara para correr el Maratón.

“Voy a acabarlo y no será en función del tiempo, sino de disfrutarlo. Esta carrera en particular será como cerrar un círculo fraternal”, comenta orgulloso sobre el grupo que lo impulsó a convertirse en uno de los cuatro que representará a su organización en la categoría de personas con discapacidad visual este fin de semana.

“Me avientan como punta de lanza porque estoy haciendo buen tiempo. Nos eligen por capacidades, por actitud, por esfuerzo”, agrega Alejandro, quien saldrá este domingo desde el Zócalo con rumbo al Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria. Su objetivo: Romper su propia marca, más de 30 kilómetros de recorrido. Sin pausas.

El Maratón del domingo no será una prueba nueva para Alejandro, puesto que también corrió el medio maratón del Día del padre, el medio maratón de ESPN, el medio maratón de Banorte y otra carrera en Veracruz.

Luego de acumular cientos de kilómetros corridos solo en este 2017, a sus 35 años, Alejandro se define como un hombre perseverante y práctico, que busca las herramientas necesarias para adaptarse al camino.

“Cuando pierdes la vista, te recomiendan que hagas ejercicio para tener confianza y moverte sin miedo. Los gimnasios me dan claustrofobia y pienso que me limitan. Corriendo siento que avanzo, algo que no sentía cuando podía ver”, dice.

La guía de Alejandro

Cada sábado, Alejandro y Andrea Soria —entrenadora guía— se encuentran en la Estela de Luz, en Paseo de la Reforma, a las 7:30 de la mañana. De ahí se dirigen al Altar de la Patria, en el Bosque de Chapultepec, donde realizan ejercicios de calentamiento, hablan sobre la rutina, su estado físico y mental, del ritmo y los pendientes por corregir.

Lleno de confianza, Alejandro toma el brazo de Andrea, con quien ha entrenado, y juntos hacen flexiones y luego corren, atados de las manos con una pequeña cinta, porque de esa forma se coordinan mejor.

“Tengo que confiar totalmente en mi guía, ella va a ser mis ojos. Habrá mucha gente y no puedo correr a diestra y siniestra porque me puedo caer. Andrea me avisa si hay obstáculos o me indica si hay que rebasar, si la calle tiene hoyitos”, dice Alejandro.

Los obstáculos de la CDMX

Alejandro asegura que correr y el desgaste físico no son su mayor obstáculo, pues, dice, la complicación más grande es trasladarse y entrenar en una ciudad poco sensible a las personas con discapacidad visual.

“La gente luego no nos respeta, pero no lo hacen por dañarnos o porque digan ‘no quiero que caminen ahí los ciegos’, es que les falta información, por ignorancia. No saben cuáles son nuestras necesidades”, señala.

Aún así, Alejandro ya tiene en mente nuevas aventuras: “Después del maratón, quiero buscar más pasiones, y si me dicen que no se puede, buscaré las herramientas para adaptarme. No voy a quedarme estático porque el que no se mueve se inutiliza”.

Animal Político